¿Estás preparando la boda de tus sueños? ¡Pues cuenta con Elnett!

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Hay veces en la vida en las que se nos presentan colaboraciones que no podemos rechazar. Y esta de ME CASO CON ELNETT, con la laca Elnett de L’Oreal París, es una de ellas.

No me digáis que no es un objeto icónico, el bote, la ilustración, yo es que la recuerdo en mi casa desde que era pequeña, no creo que haya entrado otra marca en casa en la vida. Y ese perfume que me flipa tanto… creo que algunos de los momentos más maravillosos y divertidos de mi vida están asociados al olor a laca: las actuaciones de fin de curso, los domingos cuando mi abuela se arreglaba el pelo, los peinados de Carnaval, la Comunión, las primeras noches de fin de año… y por supuesto mi boda.

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Y os decía que esta era una colaboración que no podíamos rechazar no por nosotras, no, sino por ustedes, señoritas y señoritos casaderos que nos seguís en las redes sociales, pendientes de cada detalle, de cada nueva inspiración. Si de algo estamos convencidas es de que las parejas que nos siguen tienen una cosa clara: quieren una boda especial. Cada uno a su manera, pero especial.

Pues qué mejor que la laca más famosa del mundo, la mítica Laca Elnett de L’Oreal París (la laca que con toda seguridad compartirán un buen porcentaje de invitadas a la boda, de la novia a la madrina a la invitada cool, todos los sabemos) nos eche una manita para conseguir nuestro sueño, ¿no? Yo creo que merece la pena: 25.000 euros (chanchanchaaaan) para ayudarte a que vivas el día más especial del mundo.

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Pero esto no es solo contároslo, es que además nos han pedido que nos hagamos unas fotos lo más originales y divertidas posibles, como si fuésemos a participar en el concurso! Ay, amigas, tres noches sin dormir dándole vueltas al tema laca parriba y pabajo, que si peinados con las niñas, que si visto a Jimena de novia, que si nos vamos a un centro de belleza…

Pero al final, se impone la cordura (baaa, cordura no es la palabra, ahora lo veréis) y pensé que lo mejor de mi boda fue en realidad la gente con la que la compartí. Yo quería celebrar nuestro amor con todos, que todo estuviera precioso, que se sintieran felices, que se lo pasaran en grande… yo quería mil cosas, pero todas estaban enfocadas a crear un día memorable no para nosotros, sino para nuestros amigos e invitados.

Y me acordé de este gran momento en la peluquería, con un montón de amigas, todas peinándonos y maquillándonos, bebiendo champán y comiendo lenguas de gato que aún no sé cómo llegaron allí ni quién las llevó. Y ese momento “pelazo con amigas” fue el que quisimos recrear en las fotos con mis socias del sofá. A nuestra manera, no podía ser de otra forma. Payasismo en vena.

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Y atención a mi momento favorito, el GIF! Si no hago un GIF de vez en cuando no me quedo tranquila. A falta de Boomerang, volvemos a los orígenes.

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***Nota de la autora: tal vez los que nos siguen desde los principios del universo se habrán dado cuenta de que dos de estas pelucas son las que usaron dos que ya sabéis para casarse en Las Vegas disfrazados de quién vosotros sabéis, ejeeeemmm, si al final todo encaja.

Total, que no me digáis ahora que no estáis deseando haceros unas cuantas fotos laqueras para participar en el sorteazo de Laca Elnett de L’Oreal París! ¿Queréis saber como? Dentro bases del concurso:

El concurso comenzó el 16 de enero y terminará el 31 de marzo 2017.

  1. Hazte una foto original y bonita con tu laca Elnett.
  2. Súbela a Instagram con el hashtag #mecasoconElnett contando cómo sería tu boda ideal. ¡Recuerda que tu perfil debe ser público!
  3. El jurado elegirá la foto más original y bonita que refleje la imagen de Elnett.
  4. Participa en el concurso y consigue la boda que siempre has soñado.

Elnett te da la posibilidad de ganar la boda de tus sueños, 25.000€* al ganar el concurso de Me caso con Elnett. *El importe del premio es bruto y se le aplicarán las retenciones de carácter fiscal pertinentes según la legislación española en vigor.

En este enlace encontrarás toda la información sobre los productos Elnett y el concurso. Y si te queda alguna duda, pinchando en este enlace encontrarás las bases legales del concurso.

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¿Qué me dicen, señores? ¿Es o no un sorteazo? Anímense a participar, venga, un par de días dándole al coco a cambio de un premio de la pera. ¿Cuántas peonías se pueden comprar con 25.000 euros? ¿Eh? ¿Eh?

Un besito enorme, y que tengan un fabuloso domingo

Indara

*** Ninguna perrita Jimena ha sido dañada ni rociada con laca en la realización de este reportaje. Y fue debidamente recompensada a base de salchichas al final del mismo. Por guapa.

 

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El cuento de mi familia – volumen I

Había una vez, en una preciosa ciudad al borde del mar, una pequeña familia de tres, compuesta por un papá, una mamá y una perrita que se llamaba Jimena, que soñaban con convertirse en una gran familia.

Al papá y a la mamá de este cuento les encanta viajar, y fue precisamente cuando estaban en medio de un laaargo viaje, en un país muy lejano llamado Camboya, cuando tomaron una decisión que iba a cambiar su vida para siempre: cuando regresaran a España formarían una familia. Había llegado el momento.

En diciembre de 2012 aterrizaron por fin en Galicia, y dejaron pasar la Navidad con cierta emoción contenida, porque tenían un secreto que solo ellos dos conocían. ¿Serían sus últimas Navidades siendo solo tres? Incluso Jimena no palabra de mover el rabito emocionada. En cuanto llegó enero se fueron corriendo al médico. Tenían tantas TANTAS ganas de querer y dar amor que ya no se podían aguantar más.

Pero su felicidad duró poquito y, en un día muy triste, el médico le dio a mamá una noticia que no habían imaginado: como tenía un problema bastante grande en el corazón, no iba a poder quedarse embaraza, porque su vida, y la del bebé pequeñito, correrían bastante peligro.

La familia de tres se puso muy triste, y lloraron durante 80 días y 80 noches, porque no sabían cómo iban a hacer ahora para formar su preciosa familia. Incluso se fueron otra vez de viaje, porque a la mamá de este cuento viajar le alegra el corazón, para ver si se podían escapar de aquella tristeza tan grande que los perseguía y no los dejaba recuperar la sonrisa. Y Marruecos los acogió como una manta suave en un día de frío.

Por suerte, el destino es sabio, y otra de las médicas que miraron a mamá, que tampoco había podido quedarse embarazada, le dijo uno de aquellos días: Hay muchísimos niños en el mundo que no tienen la suerte de tener unos papás que los cuiden, pero id rápido a buscarlos, porque la espera es larga. Cuanto antes, mejor.

Mamá y papá se acordaron entonces de todos aquellos niños sin papás que habían visto en sus viajes por el mundo, con los que habían jugado tanto, a los que les habían comprado regalitos, comida y leche, esos niños que los habían acompañado en sus paseos por muchas ciudades… Y, en el fondo de su corazón, supieron que ese era el camino, que era el destino que tantos viajes les habían deparado. Que, simplemente, y sin saberlo, llevaban años preparándose para ello. Y que esa sería la forma maravillosa en que formarían su familia.

En ese momento, papá y mamá no podían ni imaginarse el rumbo que tomarían los acontecimientos. Mejor, porque se habrían caído de culo.

En unos poquitos días tuvieron la primera reunión en la Xunta de Galicia, en la que básicamente los informaron de lo complicadísimo, complicadísimo, complicadísimo que era todo. Papá y mamá salieron muy tristes de esa reunión. Quizás habían ido demasiado rápido, porque aún no tenían la tristeza bien curada y eso hacía que todo fuese más difícil para ellos.

Pero no desistieron y, al ritmo que les pedía el corazón, dieron el siguiente paso: un pequeño curso obligatorio de varios viernes que además coincidían en temporada de bodas. Recuerdan perfectamente ir al ultimo de ellos con el coche cargado hasta arriba para ir a montar una boda nada más terminar la sesión.

Aquel fue un verano muy difícil, en el que mamá se tenía que ir en medio de las bodas a llorar al coche.

En ese curso que hicieron les hablaron de muchas cosas, de muchísimas. Y se dieron cuenta de que no tenían ni la más remota idea de lo que suponía un proceso de adopción, ni de la vida de los niños adoptados al llegar a su nueva familia. Amor tenían a raudales, pero aprendieron que no bastaría solo con eso. Y se asustaron mucho. Y después de asustarse, decidieron que si tenían que aprender, aprenderían. Lo que fuese. Que lo harían todo. Que serían los mejores. Y que nada los iba a parar.

En ese curso aprendieron también que había la posibilidad de adoptar no solo a uno o dos niños, sino grupos más grandes de hermanitos. Nunca lo habían pensado. ¿Los tres hijos con los que siempre habían soñado, quizás? Les brillaban los ojos con una ilusión que era totalmente nueva. La funcionaria que impartía el curso lo mencionó de pasada, sin darle mucha importancia. El resto de las parejas tampoco parecían darle mucha importancia. Pero ellos ya no se lo podían quitar de la cabeza.

Ese día, cuando acabó la clase, se acercaron tímidamente a la profesora. Y le preguntaron. Ella los miró muy sorprendida. Incluso llamó a una compañera. La mamá y el papá de nuestro cuento eran muy jóvenes, jovencísimos, los más jóvenes de todas las parejas que estaban allí. ¿Y estos dos chavales les preguntaban por tres niños? “Bueno, sería un proceso muy rápido, eso seguro…” les dijo. “Pero si los requisitos para uno son complicados, para tres… Tenéis que demostrar muchas cosas para eso”.

Mamá y papá agacharon la cabeza y se fueron un poco apenados. El brillo se sus ojos ya se había apagado. Seguramente no lo conseguiremos nunca, se dijeron, mejor olvidarlo.

Pero una vez más, la suerte estaba de su parte y parecía que el universo estaba compinchado para que esta pequeña familia consiguiera el objetivo más importante de su vida.

Terminado el curso, era el momento de rellenar toda la documentación y hacer la solicitud formal. De país, de número de hijos, de ECAI. Y quiso el destino que en esos días invitasen a mamá a la inaugauración de una tienda en Coruña. Allí se encontró con alguien, un ángel, o una ángela más bien, llamada Rebeca, lo mejor que le pudo pasar en la vida. Una chica maravillosa que había adoptado a su primera niña en China, y estaba en proceso de la segunda. Era el 18 de junio de 2013.

Después de la fiesta fueron a tomar un café, y todo se volvió luminoso. Rebeca les dio muchas pautas, y volcó con ellos toda su experiencia. No solo hablaron de los pasos a seguir, sino de algo mucho más importante, de los sentimientos. Esta ángela le dijo a mamá las palabras más extrañas y más inteligentes que habréis escuchado nunca: “Yo me lo planteo como una ortodoncia. Te la ponen, y no sabes cuándo te la van a quitar. Sin prisa. Pero sabes que te la acabarán quitando, y que en ese momento tendrás una sonrisa preciosa”.

Rebeca no se imagina la cantidad de veces que ha pensado esta mamá del cuento en su ortodoncia, y en la tranquilidad enorme que le proporcionaba saber que sí, que se la quitarían en algún momento, que solo había que esperar. Y disfrutar la espera. Y hacer millones de cosas que luego no podrían hacer.

Ese ángel, además, le dio a mamá y a papá una clave que marcaría su historia: un nombre: Mamen, y una Ecai, ADECOP. Allí se fueron de cabeza, sin pensar ni una sola alternativa. Las ECAIS, para quien no lo sepa, son las agencias oficiales que hacen de intermediarias entre el país de adopción y las familias.

Le hablaron a Mamen de muchas cosas, y se sintieron tan a gusto con ella que hasta se atrevieron a contarle también su idea de los tres hermanitos, ese plan que creían tan imposible y lejano. La respuesta de Mamen fue sorprendente para ellos. “Claro que sí”, les dijo con total tranquilidad, sin escandalizarse ni un segundo, “¿por qué no? Os voy a dar el contacto de una familia que ha adoptado a cuatro niños, para que los conozcáis y os cuenten”.

Maravillosa Mamen. Y menudo empujoncito (o empujonazo) que lo cambió todo. Porque después de quedar con estos fantásticos papás del corazón de cuatro, y con otra mamá de tres, ya lo vieron claro. Tan claro que ya no entendían por qué no había sido su única opción desde el principio.

Aunque mamá estaba un poco preocupada por una cosa. Le habían dicho que adoptar a tres niños sería muy rápido, no había lista de espera oficial, solo había que esperar a que llegase la familia adecuada. ¿Y si en realidad se estaban cegando por el concepto de “rápido” y en realidad no querían tres a la vez? De uno en uno sí, pero… ¿a la vez? Tenían tantas ganas y tanta prisa por querer…

¿Y si tardasen lo mismo uno que  tres? ¿Si no tuvierais miedo, qué haríais?, les preguntó uno de estos papás a los que conocieron. Y no hizo falta darle una respuesta.

Se fueron a casa y cubrieron sus papeles. ¡Estaba tan claro! Grupo de tres hermanos, Colombia, ADECOP. Y se pusieron a recopilar tooodo el resto de información que les pedían. Informes médicos, entrevistas, partidas de nacimiento y de matrimonio, declaración de la renta…

Repasaron una y mil veces los papeles, y cuando por fin lo reunieron todo, se fueron corriendo a la Xunta a entregarlos. Era 31 de julio de 2013, el día de su tercer aniversario de boda. Habían pasado unos 6 meses desde que el médico les había dado aquella noticia. Y todo estaba más del revés que nunca.

Era tan bonito, tan emocionante, tan ilusionante, tenían tantas ganas de hacerlo, estaban tan seguros, y a la vez… esa tristeza como una mancha pegajosa que se resistía a marcharse, y que los hacía sentir culpables, como si la adopción fuese un tonto plan B, un premio de consuelo, ¡por qué puñetas tenían que seguir tan tristes!

Era ahora cuando oficialmente empezaba todo el proceso. Aunque para ellos hubiera empezado mucho antes.

Les dijeron que tendrían noticias en unos 4 meses, pero estaban tan ocuapados que se les pasaron volando.

Aprovecharon para buscar una nueva casa en la que cupieran todos, y encontraron la casa perfecta, con un montón de habitaciones y dos salones, uno de los cuales utilizarían como oficina. Mamá tenía una oficina preciosa fuera de casa, pero no le importó nada dejarla.

También aprovecharon estos meses para estudiar y aprender. Se compraron todos los libros acerca de la adopción que cayeron en sus manos y leyeron todo lo que encontraban en internet. Tenían la necesidad de saber más y más, de saberlo todo, de sentirse preparados, de llegar a comprender el corazón y la cabecita de esos niños que llegan, solos, con una enorme mochila de vivencias, a un país extraño al que no quieren ir, con unos señores extraños a los que no quieren ni ver, en muchos casos. El mínimo de edad en una adopción de tres hermanos era de 0 a 7 años. Con 7 años no eres un bebé, te acuerdas de todo. Tenían que formarse bien.

Echaron cuentas, septiembre, octubre, noviembre y diciembre… tal vez para Navidad ya tendrían una respuesta. Así que, con la inconsciencia que los caracteriza, decidieron comprarse los billetes para irse un mes de viaje por Centroamérica desde mediados de enero a mediados de febrero. Si la respuesta era buena, lo celebrarían bailado calypso en Costa Rica. Si era mala, necesitarían un buen viaje que hiciese el duelo más llevadero.

¿Qué podía fallar? pensaron con cierto grado de estupidez humana. En ese momento aún no habían aprendido que las cosas de palacio van despacio, y en las administraciones públicas, aún mucho más despacio.

De esta época, los papás del cuento recuerdan sobre todo los millones de sentimientos encontrados. Por una parte, se imaginaban perfectamente a toda la familia desayunando junta los fines de semana en una gran mesa, muertos de risa, todos en pijama, con Jimena a sus pies poniendo ojitos y suplicando comida. Se veían con las bicis en el paseo marítimo, se veían en la bañera jugando con el agua, se veían paseando por la playa y saltando las olas… se veían TAN felices.

Por otra parte, se obligaban a bajar a la realidad. Ni siquiera tenían la idoneidad. Estaban escarmentados de la otra vez, no querían hacerse ilusiones con algo que igual no pasaría nunca, y volver a sufrir tanto.

Pasó diciembre, y pasó la Navidad, y pasó la Nochevieja, y de pronto estaban en 2014. Llamaron varias veces a la Xunta, por si acaso su expediente se hubiera perdido por el camino. Pero no, allí estaba, pendiente de revisión. Cuando solo faltaba una semana para irse de viaje, por fin los llamaron. Mamá estaba que se subía por las paredes. Pero no quisieron aplazar el viaje. Se irían de vacaciones, era su mes de descanso, y se enfrentarían a lo que fuese a la vuelta. Les vendría fenomenal descansar y volver con las pilas cargadas.

Menos mal que se fueron. A veces, la mamá del cuento cree que si hubieran ido directamente a la entrevista, los habrían visto tan agotados que les hubieran dado con la puerta en las narices.

Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, Honduras. Volcanes, selvas, playas, adorables ciudades coloniales, ruinas mayas, mercadillos, gente maravillosa y niños con miradas que ponen nudos en la garganta… y como siempre, la sensación de que las cosas pasan por algo, de que nada nunca es tan grave, de que tenemos que elegir vivir con toda la intensidad posible y cierto grado de improvisación e inconsciencia, dejando a un lado los miedos y las inseguridades. El miedo es el principal enemigo de la felicidad, lo tenían claro. Qué bien les sentaba viajar para volver a poner las cosas en su sitio.

Volvieron de su viaje el 13 de febrero, y los habían citado para el 18 para la primera entrevista. Al menos estaban descansados, morenitos y guapos. Además, estaban seguros de que tendrían suerte. Porque ese mismo día, el 18 de febrero, era la ceremonia de entrega a Rebeca y su marido de su segunda hija, Ana. Era una señal, ambas estaban convencidas.

[CONTINUARÁ…]

 

 

 

 

Beatriz

Me caen unos lagrimones así de gordos. Aunque [te sigo y admiro en la distancia y en silencio y nunca me había pronunciado] conozco la parte “pública” del desenlace, estoy deseando que llegue la segunda entrega.
Indara, me quedo con que “tenemos que elegir vivir con toda la intensidad posible y cierto grado de improvisación e inconsciencia”, ésa debería ser la clave que muchas veces se nos olvida.
Un fuerte abrazo, felices primeros seis meses juntos ¡y feliz Navidad! :)
Beatriz

Eraime

Aunque ya sé como acaba la historia, me has hecho llorar.
Deseando leer el desenlace.
Enhorabuena por tu familia preciosa.
Os deseo mucha salud y amor para estas fiestas a los seis!

Natalia

Es precioso, Indara. Creo que ya nunca daremos el paso de la adopción, pero desde siempre ha sido algo que me habría gustado hacer. Y me gusta mucho que lo cuentes todo, incluido todo el proceso de burocracia que da la sensación de que debe de ser frustrante.
Enhorabuena por esa familia preciosa que tenéis, seguro que estas fiestas serán superespeciales.
Estoy deseando seguir leyendo!
Besos gordos.

Qué lindo este cuento! Hoy no me puedo marchar de tu blog sin escribirte… una historia y una familia re-bonita, qué valientes! Aunque no nos conocemos, parece que cuando abres de esta manera tu corazón, te conociese de toda la vida.
Feliz naVIDAd!!! Mil besiños para toda la family! ;)

ISABEL

¡Vaya historia! Por favor, pon la siguiente parte ya, no puedo dejar de leerla. Eres grande. Besos y Feliz Navidad para ti y tu familia de cuento.

Barbara

Esto continúa…y sabemos como acaba,pero aun así mis lágrimas ahora mismo llenarían una piscina olímpica…
El mejor cuento del mundo Indara….
Deseando seguir leyendo. Un beso enorme, y a disfrutar de la primera Navidad juntos!!!

M

Gracias por este precioso regalo de Navidad, Indara!

Un abrazo

Begoña

Esperaba ansiosa este cuento. Conocemos la parte pública de tu historia pero mi pareja y yo también conocemos el miedo ,la espera la desesperación de la espera ,las trabas burocráticas ….. Pero el final del cuento es conseguir una familia ,ser felices ( otras veces menos ) y comer perdices. Nosotros tenemos a un precioso niño chino que nos alegra el alma . Esperamos ansiosos la segunda parte…. Felicidades.

Gracias por compartir esto. Os admiro mucho. Estas serán las navidades más felices. Un abrazo

Muchas gracias por contar tu experiencia porque nunca sabes lo que te vas a encontrar en ese momento. Mi caso es que hasta que no nos pongamos a ello, no sabemos si podremos tener o no hijos y eso es un problema porque el tiempo corre, pero bueno siempre hay un Plan B que nunca se piensa y que es maravilloso. Seguiré tus próximos Posts. Enhorabuena por la familia y Feliz navidad

Olalla

Cuantos lagrimones y sonrisas me ha sacado tu cuento… Y como aun siendo diferentes nuestras historias, me he sentido tan identificada en ese tener tanto amor por una familia que existe en tus sueños y cuesta tanto conseguir. Aqui tambien un papa y una mama (y un hijito peludo-Teo) a puntito de, por fin y despues de mas de 2 años de muchas tristezas, conseguir su familia maravillosa.
Y cuantos somos sin saberlo…. Por eso tenia que darte las gracias por tu cuento, me servira de inspiracion para escribir el mio ☺️
Os deseo de corazón toda la felicidad del mundo y por supuesto una muy Feliz Navidad!!!

Noelia

Hacía mucho que no leía un cuento tan precioso. Gracias por compartirlo con tu familia amarilla :_) Un beso enorme, Indara. Y Feliz Navidad…

Ana

Gracias, por compartir este cuento con todas/os…yo se que ese es mi destino desde hace tiempo…pero no sé muy bien que me frena…deseando seguir leyendo. Feliz Navidad de 6 en villamarilla!

Un beso, Ana.

María

Papá Noel ha llegado con tu historia. Gracias por compartirla y…deseando que publiques volumen II.
Un beso

S

GRACIAS INDARA!!!!!! gracias por compartir vuestra maravillosa-complicada-emocionante-inspiradora historia con nosotros!!!! Me encuentro en un punto de mi vida en el que me identifico con el principio de tu historia y no sabes como me ayuda leerte!!!! Viva la vida, el liarse la manta a la cabeza y la valentía!!! Sí señora!!!!!!!!

Isabel bestilleiro

Único!!. Maravilloso cuento…real.
Os deseo toda la felicidad. besos

mercedes cabeza

Gracias por compartir una maravillosa historia de valentía y AMOR, de una forma tan bonita. Estoy deseando leer el siguiente capítulo.
Un abrazo enorme para una GRAN familia.

Len

Tengo la caja de kleenex vacía…. que bien lo cuentas… deseando la segunda parte ya¡¡¡¡

Gracias por compartir esta historia maravillosa…

Bicos.

Bueno, te lo dije en persona y te lo repito aquí, Chapeu! Es la historia más bonita del mundo mundial y estoy segura de que vendrán muchos días de risas y sonrisas con tus pitiños, ellos son muy lindos y vosotros más. Tengo además la suerte de conocer a ese ángel llamado Rebeca y a sus dos preciosuras y se les ve tan felices!!! Lo mismo la familia amarilla!! Un bico.

¿Cuántas Indaras hacen falta para que el mundo vuelva a creer en la gracia de la vida? Gracias por inspirarnos, porque si algo tengo claro es que cuando pueda, yo misma también contaré un cuento como el tuyo. ¡Ojalá pueda compartirlo pronto!

Muy emotivo!!! Deseando conocer la segunda parte de la historia.

http://www.elperiodicodetudia.com

marta

He llegado por casualidad a la web y acabo de leer el post… no tengo palabras. espero poder leer pronto el desenlace y que sea feliz, muy feliz :)

http://www.elperiodicodetudia.com

Laia

Madre mia! He estado enganchada al post sin poder para de leer…
Como mama que un dia penso que no podria serlo te he entendido perfectamente! Deseando leer mas de esta historia y espero que cuento con final feliz!
Es una historia contada con tanto amor que lo transmites!

Deliciosa India. Experiencias que valen oro.

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Qué bonito y qué difícil es recordar un viaje increíble e intentar contarlo por escrito.

Es bonito porque me hace revivir momentos dulces, y me da ese punto de nostalgia feliz que tanto disfruto y que me empuja a la siguiente aventura. Me gusta crear recuerdos. ¿Puede ser alguien disfrutona del momento y creadora de recuerdos a la vez?

Es difícil porque India es difícil. En un solo día puedes ver y vivir tantas cosas que cuando llegas a la cama —quien dice cama dice litera de tren o butaca de aeropuerto— tienes la sensación de haber estado despierta y zascandileando tres días.

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Ya os conté en mi diario de viaje, o sea, en Instagram, que teníamos unas expectativas muy bajas. Muy bajas y muy altas a la vez, pero las bajas ganaban por goleada. Si hablamos con cien personas, noventa nos contaron cosas terribles, y diez, cosas maravillosas. Pero una es optimista por naturaleza y, si hay algo bueno a lo que agarrarse, por pequeño que sea, ahí se va de cabeza.

Había un comentario que se repetía mucho mucho, y que se convirtió en un pensamiento recurrente para mí los primeros días de viaje. “La miseria que ves allí no es comparable a la hayas visto jamás en ningún otro lugar del mundo”.

No sé bien qué tipo de horrores esperaba encontrar que me tendrían llorando en una esquina durante días. Sigo sin saberlo.

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La realidad es que no hemos ido al interior del país y hemos huido de ciudades grandes como Bombay o Calcuta. Pero nuestra sensación, desde nuestra diminuta experiencia viajera, es que hay lugares de Camboya o Guatemala que poco o nada tienen que envidar a India…

El mundo es grande, y la pobreza extrema, por desgracia, está muy extendida.

Muy al contrario, aquí descubrimos una clase media, amplia y potente, que no encontramos ni de lejos en otros países, en los que, al menos a nuestros ojos, la sociedad se dividía en ricos, pobres y ya.

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La otra gran pregunta era: ¿vas al norte o al sur? La India es muy país muy grande, tienes que elegir.

Esto me frustraba, yo no quería elegir. Y no elegí. Sabiendo que me iba a comer con patatas laaaargos viajes en tren y algún que otro vuelo interno. Y que me iba a dejar maravillosidades por el camino. Preferí vivir experiencias.

No quiero hacer una guía, no me veo capaz, pero como hay mucha gente instagramera bonita que está esperando la ruta, el próximo día os la pongo bien detallada, por si os sirve de orientación.

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Pero hoy… hoy me apetece contaros más las experiencias, las vivencias y las sensaciones, así en general, en personal.

Nos hemos movido en avión, barca de remos, trenes sentados, literas de sleeper class, de tercera y de segunda, jeep, ferry, casas barco, taxis, autobuses, tuctucs, ricksahws, bicis y hasta en camello.

Hemos vivido viajes en tren de veinte horas que no queríamos que acabaran nunca, y otros de cinco horas que o llegábamos o yo me tiraba a la vía.

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Hemos dormido en hostales ideales y en habitaciones repugnantes, en casas familiares, en una casa barco recorriendo canales y en muchos trenes, de los que sin duda, sin ninguna duda, me quedo con la clase más baja, la sleeper class. En un ashram, sobre un colchón en el suelo entre las dunas del desierto, en una cabaña de madera en la playa y en salas de espera de estaciones y aeropuertos.

Hemos visitado palacios maravillosos, templos hindúes y sij, mezquitas, iglesias y sinagogas.

Hemos comido en azoteas chic y en restaurantes inmundos, en puestos callejeros, en bandejas en el suelo en un templo sij y en cantinas comunitarias en el ashram de Amritapuri, en platos o sobre hojas de plátano en los sitios más humildes, hemos elegido nuestro propio pescado y hemos cocinado nuestra propia comida sobre una hoguera o en la cocina de una familia bonita.

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Hemos estado en ciudades grandes y pequeñas, en pueblos de interior y en pueblos costeros, en la paya, en el desierto y al borde del río.

Hemos tocado ríos sagrados como el Ganges y el Yamuna, hemos vivido el día de la República en Delhi y la locura maravillosa del carnaval de Goa, hemos hecho ofrendas al río en Benarés y en Mathura. Hemos compartido la vida en un ashram y hemos abrazado a Amma, hemos visto bodas, funerales y fiestas locales, religiosas y paganas.

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Hemos esquivado vacas y cabras en callejuelas estrechas. Hemos pisado mierda de vaca y cabra en callejuelas estrechas también. Nos hemos peleado con unos monos por una bolsa de fruta. Y ganaron ellos.

Hemos vestido ropa india y nos hemos mezclado con la gente, o casi. Hemos compartido compartimento de tren con viajeros, mujeres solas, estudiantes universitarios, una familia de sijs y militares con hijas adorables.

Hemos visto amanecer en el Ganges y atardecer en el Taj Mahal. Hemos hecho yoga y meditación. Hemos pasado mucho frío y mucho calor. Nos hemos calentado en una hoguera en Jaisalmer y nos hemos tirado a la bartola en las playas de Goa.

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Hemos comprado libros y revistas, hemos visto cine de Bollywood, espectáculos tradicionales de danza y exposiciones en galerías de arte.

Hemos aprendido a cocinar chapati en el norte y dosas e idlis en el sur. Nos hemos enamorado del olor de las especias y la madera quemada, y hemos estado a punto de vomitar con la peste a meos y las montañas de basura.

Hemos jugado con muchos niños y con muchos perritos. Hemos hecho mil fotos, y se han hecho mil fotos con nosotros. Hemos regateado en tiendas y tuctucs hasta el enfado o hasta la carcajada. Hemos conseguido precios alucinantes a veces y nos han timado muchas veces más.

Todo esto, en 25 días.

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Un único consejo: dejaos llevar por lo que el viaje os ofrece, sin miedo a cambiar los planes.
Un único truco: siempre, siempre, papel higiénico en la mochila.
Y una única sensación: ¡Qué viaje tan maravilloso!

 

¿Veis por qué os decía que era difícil de contar?

Un beso gigante, y feliz jueves!

Indara

que maravilloso viaje, y que bien lo has contado y eso que creía que con todo lo que había visto en Instagram era suficiente, que va!!! esto es mucho mejor, ganas de ir a India ya!!!

Glor

La India es una maravilla….pero si que es cierto que, o te enamora desde el principio, o te repugna…los contrastes son bestiales!!
Yo estuve en el norte, y por ejemplo, Benares, es una de las mejores experiencias de mi vida!!!
Ganas de volver e ir al sur!!!me has puesto los dientes largos, jeje

monica

Que maravilla de post

Agata

Jope, ya aluciné con tus fotos de istagram y con este post más aún. Las ganas que tenía de ver la India me las han confirmado del todo! Deseando que cuelgues la ruta que hicisteis para tomar nota!!

Gracias Indara por estos viajes que compartes!
Bs desde Málaga.

Alexandra

Indaraaaa
Me voy en un mes!!!
Necesito recomendaciones please!!!
Un Besado
(Yo tb voy con mucho miedito)

Menuda aventura de viaje Indara! Me ha encantado leerte, me has trasmitido mucha alegría y espíritu aventurero. Seguro que este viaje lo recuerdas toda la vida!

Un beso

Ensuñación pura. Tenemos que viajar junt@s

chus

No puedo decir más que me muero de envidia, Tomo nota porque espero que en unos años pueda empezar a viajar. Gracias por compartir con nosotros tus aventuras a mi me hacen muy feliz. Un besito.

Natalia

Qué bonito lo cuentas, Indara! Me alegro mucho de leerte, se te echa de menos! Menudos fotones hacéis, por cierto!

Vaya pasada de viaje y aventura.
Estoy deseando que llegue el día que pueda pisar esas tierras, y si es para hacer una boda allí, mejor que mejor :)

Julia

Muchas felicidades por tu nueva situación!!! Estas a nada de tener el carnet de familia numerosa!!! Ahora debes estar en una nube. Eres una valiente, Indara. Por favor, necesitamos un post sobre cómo os decidisteis por un país concreto, si el proceso ha sido muy largo y ese tipo de cosas. Yo siempre he querido adoptar tres niñas pero nunca me he planteado no ir de una en una.

Lo dicho, felicidades y suerte en esta nueva etapa, la más bonita de tu vida.

Nerea

He estado en la India en septiembre, después de más de medio año todavía me emociona recordar todo lo que vi, sentí y viví. Me ha dejado una huella imborrable y me ha enamorado para siempre. Leyendo tu experiencia y viendo las fotos de tu IG me entra la melancolía. Desde que me fui estoy deseando volver y quiero volver como lo has hecho tu. Un viaje organizado está bien (ya te digo que para mi fue espectacular) pero me queda la sensación de haberme perdido mucho, quiero sentir al 100%. Estoy deseando que escribas el siguiente post con todos los detalles de tu viaje, para inspirarme para el siguiente viaje a un país tan maravilloso, con esos colores tan especiales, ese contraste de olores, esa gente tan maravillosas, esas costumbres tan diferentes, esa manera de vivir y entender la vida, esa manera de valorar la cosas y de valorar la vida….

Muchas gracias por acercarnos tu experiencia, yo espero ansiosa los detalles de la organización del viaje!!!

Un beso

Dicen que deja mucha huella. Es mi asignatura pendiente. Lo mejor es ir por cuenta propia y explorar el subcontinente.